| Fase inicial |
El mejor El diagnóstico, la gestión institucional y el diseño del cronograma se completan en tiempo con información validada. |
Consolidar la planeación base con acuerdos formales, rutas de trabajo y metas medibles. |
Seguimiento semanal de hitos iniciales, validación comunitaria y control de cambios autorizado. |
| El peor Se presentan retrasos en diagnóstico y permisos, con cronograma poco realista desde el arranque. |
Reprogramar actividades críticas, escalar trámites y reforzar coordinación con aliados locales. |
Activar plan de contingencia inicial, priorizar zonas de mayor impacto y ajustar la ruta crítica. |
| Fase de desarrollo |
El mejor Capacitaciones, jornadas de reforestación y monitoreo se ejecutan con alta participación y continuidad operativa. |
Mantener logística preventiva, acompañamiento técnico y seguimiento periódico por zona. |
Refuerzos mensuales, control de insumos y alertas tempranas para incidencias de campo. |
| El peor Disminuye la asistencia, faltan recursos y el monitoreo irregular reduce la supervivencia de plantas. |
Reforzar cuadrillas locales, rediseñar talleres y asegurar abastecimiento oportuno. |
Recalendarizar jornadas críticas, implementar bitácora obligatoria y ejecutar acciones correctivas inmediatas. |
| Fase de consecución |
El mejor La evaluación y socialización muestran cumplimiento de metas y una comunidad comprometida con la continuidad. |
Estandarizar análisis de resultados y sostener espacios de comunicación transparente. |
Auditoría interna mensual, validación de evidencias y difusión comunitaria de logros y mejoras. |
| El peor La evidencia es incompleta y la comunicación débil impide demostrar impacto y sostener participación. |
Corregir formatos de registro y replantear estrategia de socialización local. |
Recuperar información faltante, asignar responsables por zona y mantener reuniones abiertas de retroalimentación. |